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La más grande decepción


Existen momentos en los que en lugar de disfrutar de nosotros mismos y de nuestra dicha nos preocupamos mas por saber cuando terminará o si nos la merecemos o no.


Cuando la interrogante nos carcome es cuando decidimos quebrar todo y destruir prejuicios, pero, ¿Cuál es el motivo de sentirnos así cuando hay  personas que nunca se han cuestionado esto? Esté es el punto.
Pintura: Nacimiento del Nuevo Hombre
de Salvador Dalí

Platicando con un buen tipo (yo mismo), entendí ciertos aspectos de la interrogante. La preocupación surge de las exigencias externas, que nos han servido de guía toda la vida. En algún momento decidimos hacerlas a un lado. Nunca se irán. Nuestros gustos y nuestras preferencias están fundamentadas en toda esa vida previa.

Así que cuando quebramos el cascarón y decidimos surgir como nosotros mismos, seguramente seremos solo un reflejo de nuestra familia y educadores pasados. Pero la lucha continua contra esas exigencias lapidarias, es lo que realmente nos hace libres para guiar nuestra vida.


Creo que hasta el momento resuelvo mi duda de "¿Por que sentirnos así?", pero si sigo luchando contra otros prejuicios.

 ¿Que es lo que me sigue haciendo creer que no merezco lo que yo quiero? No tengo una respuesta concreta pero me acerque. Parece ser que el decepcionar a los demás es lo menos importante. Si quieren que alguien cumpla sus exigencias que mejor que ellos mismos, a mi que no me jodan (aquí pretendo que se ha entendido bien las exigencias a las que me refiero).

 Mis exigencias, las que me harían crecer y romper el cascaron, no las cumplo y no me esfuerzo por hacerlo. Le doy preferencia alas peticiones y quejas externas. Me da miedo decepcionarme más y decepcionar a quien es parte de mi vida.


Pero no es cosa que no se pueda resolver. No hay de otra...

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