A veces las intenciones no son lo que importa y, como bien dicen, de buenas intenciones esta lleno el infierno.
A veces como aspirantes a ingenieros nos damos cuenta de lo ineficientes que son algunos sistemas. Se analiza la situación, se mejora y somos felices, hasta que llega alguien que encuentra algún beneficio extra.
Ahí nace todo. La intención es buena aunque no todos los usos lo sean.
La dinamita facilita el trabajo, pero !boom¡ también el genocidio. Pero esa solo fue una intención de Nobel.
En 1973 con los bloques divididos se necesita una imagen de paz que revolucione la situación. ¡Claro! ¿Quién mejor que Kissinger?, él que inició los tratados de paz con Vietnam para intentar ganar terreno; el que promovió los golpes de estado en latino américa aportando millones de dolares para matar comunistas que, como nos ha dicho la iglesia católica, son malos. Kissinger, el indicado para el premio Nobel a la Paz.
Y promover la guerra al intentar promover la paz le da a Nobel su segunda buena intención.
Pero regresemos a la dinamita. Facilitó el trabajo, facilito la extracción de minerales, piedras preciosas y otros materiales del subsuelo indispensables para la vida cotidiana de todo ser vivo ¿o no?
Cuando intentamos modificar el entorno debemos preguntarnos si ese cambio de verdad es útil, eficiente y lo vale. Al campesino, intercambiamos alimento por electricidad y una televisión, para que nutra su mete y se harte de cultura con Televisa o TV Azteca.
¿Qué otra intención se tiene?¿En qué se convertirá?¿Cuál es nuestra responsabilidad?
A veces como aspirantes a ingenieros nos damos cuenta de lo ineficientes que son algunos sistemas. Se analiza la situación, se mejora y somos felices, hasta que llega alguien que encuentra algún beneficio extra.
Ahí nace todo. La intención es buena aunque no todos los usos lo sean.
La dinamita facilita el trabajo, pero !boom¡ también el genocidio. Pero esa solo fue una intención de Nobel.
En 1973 con los bloques divididos se necesita una imagen de paz que revolucione la situación. ¡Claro! ¿Quién mejor que Kissinger?, él que inició los tratados de paz con Vietnam para intentar ganar terreno; el que promovió los golpes de estado en latino américa aportando millones de dolares para matar comunistas que, como nos ha dicho la iglesia católica, son malos. Kissinger, el indicado para el premio Nobel a la Paz.
Y promover la guerra al intentar promover la paz le da a Nobel su segunda buena intención.
Pero regresemos a la dinamita. Facilitó el trabajo, facilito la extracción de minerales, piedras preciosas y otros materiales del subsuelo indispensables para la vida cotidiana de todo ser vivo ¿o no?
Cuando intentamos modificar el entorno debemos preguntarnos si ese cambio de verdad es útil, eficiente y lo vale. Al campesino, intercambiamos alimento por electricidad y una televisión, para que nutra su mete y se harte de cultura con Televisa o TV Azteca.
¿Qué otra intención se tiene?¿En qué se convertirá?¿Cuál es nuestra responsabilidad?
Comentarios
Publicar un comentario